2. Paredón de los mártires
Los hechos sucedieron un día de mercado, en el cual se celebró un desfile popular que cruzó por la Iglesia de San Laureano llevando consigo a los mártires, que fueron obligados a arrodillarse para recibir la absolución. Sus restos mortales fueron enterrados en una fosa común en la Iglesia de San Laureano y después llevados a la Catedral de Tunja. En honor a ellos se encuentra una inscripción que dice: "Eternamente vive quien muere por la patria"
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